Se puede Engañar al cerebro para que no sienta dolor?

El dolor es, en la mayoría de los casos, inevitable cuando se golpea el dedo del pie, se rompe el brazo o se abre el dedo. Es instantáneo y en algunos casos, duradero, pero sólo se siente tan mal como uno quiera. Sí, es cierto, ese dolor está todo en tu cabeza.

Ahora no estoy diciendo que el dolor es un síntoma imaginario de una lesión; el dolor es definitivamente real. Es fisiología básica. Pero el dolor es producido por el cerebro, y hay algunas maneras en que usted puede engañar a su cerebro para que haga que esos sentimientos físicos desagradables desaparezcan, sin usar analgésicos.

Cómo su cerebro lidia con el dolor

Como el profesor de neurociencias de la Universidad Johns Hopkins David Linden comparte con NPR, el dolor que usted siente cuando lastima es controlado y dirigido por los circuitos de su cerebro. A medida que el cerebro filtra toda la información proveniente de los nervios sensoriales, se enfoca en ciertos trozos y piezas en particular.

Linden explica: “El cerebro puede decir: Oye, eso es interesante. Sube el volumen de esta información del dolor que está entrando.” O puede decir: Oh no, bajemos el volumen y pongamos menos atención.

Su cerebro procesa el dolor tanto físicamente, donde anota la ubicación e intensidad, como emocionalmente, donde dicta su reacción. Por ejemplo, cuando usted siente un dolor agudo y punzante en la pierna, esa es la interpretación que hace su cerebro de la intensidad física. Cuando te encuentras gritando en voz alta como respuesta, esa es la respuesta emocional de tu cerebro.

Entonces, ¿qué tiene que ver todo esto con el control del dolor? Si usted sabe exactamente qué es lo que desencadena las respuestas emocionales de su cerebro a la lesión, puede controlar mejor lo que siente o lo que piensa que siente.

Sobrecargarte con Positividad para Disminuir el Daño

Puede sonar ridículo, particularmente cuando usted está sufriendo de dolor que parece insuperable, pero los pensamientos y emociones positivas pueden contrarrestar esos malos sentimientos.

Cuando no sientes nada más que negatividad, como el miedo y la inseguridad, creas el caldo de cultivo perfecto para el dolor. Cuanto más “débil” o más negativo sea tu mente, más sentirás los efectos plenos de lo que te afecte. Por el contrario, cuando usted se siente seguro, seguro y cómodo -aún así encuentra dolor- responde con menos sensación física.

Sorprendentemente, al igual que el dolor se puede acumular con el tiempo y hacer que usted se sienta aún más débil, los pensamientos positivos crecen y se componen también, de acuerdo con la investigación reciente publicada en American Psychologist. Cuanto más cambie su perspectiva y se concentre en lo positivo en lugar de ceder a sus tendencias negativas, más fuerte será su resistencia emocional.

Sin embargo, usted necesita abrumarse con positividad para cosechar sus beneficios para aliviar el dolor, según la Dra. Barbara Fredrickson, una destacada experta en el área de la psicología positiva y autora de Positividad. Debido a que su sesgo negativo es fuerte e inherente, su cerebro requiere tres experiencias positivas para ayudarle a comenzar a pensar de una manera más amable. Ponga esto en práctica para preparar su próximo encuentro doloroso, pensando en cada situación desde un punto de vista positivo.

Distrae tu cerebro de sentir el dolor

Los filtros cerebrales determinan cómo y hasta qué punto siente dolor. Así que para poder controlar lo que sientes, necesitas encontrar una manera de manejar lo que los sensores de tu cerebro captan.

Eso es lo que los investigadores de la Universidad Brown estudiaron. Al examinar la frecuencia de las ondas cerebrales en respuesta a las sensaciones físicas, el equipo descubrió que los intentos de ignorar los sentimientos y los sentidos causan que los ritmos de baja frecuencia -que bloquean- aumenten, no sólo en el área del cerebro que se ocupa de una cierta parte del cuerpo en cuestión, sino en el área del cerebro que ignora las distracciones.

Cuando se les pidió que se centraran en una mano o un pie específico, los participantes del estudio respondieron a los ligeros toques de los investigadores en diferentes partes del cuerpo, pero no físicamente. En cambio, sus cerebros comenzaron a aumentar los ritmos de baja frecuencia mientras luchaban para luchar contra la respuesta de la parte del cuerpo que estaba siendo tocada. Mientras el cerebro trabajaba para ignorar el toque de distracción en una parte del cuerpo, comenzó a trabajar para filtrar esa información física y sensorial.

Esto significa, de acuerdo con los investigadores, que usted puede enseñar a sus cerebros a filtrar el dolor, pero quizás sólo el dolor que es crónico. Los mensajes repetidos de un punto de su cuerpo lleno de dolor se apagan con el tiempo a medida que el cerebro se acostumbra a recibirlos, disminuyendo la sensación emocional y física.

Si usted quiere entrenar a su cerebro para que se olvide del dolor, usted no necesita exactamente desarrollar una condición crónica. En su lugar, usted simplemente necesita familiarizarse con las sensaciones para que su cerebro las reconozca. Al igual que el hábito familiar de romper las bandas elásticas o pellizcar las muñecas para romper los hábitos, cuanto más de un tipo de dolor usted encuentra, menos dolor le dolerá.

Practica la meditación consciente

La meditación es el arte de sentarse quieto y dejar que la mente corra salvaje. Con sólo unos pocos minutos de silencio silencioso e inquebrantable, puedes hacer más que relajarte y relajarte; puedes entrenar tu cerebro para sentir menos dolor, según un estudio de 2011 sobre la meditación “atenta”.

Los investigadores examinaron a los participantes que practicaron la mediación consciente, por un período de meditación durante el cual realizaron trabajo corporal y respiratorio. Cuando los participantes se concentraron en sus pensamientos y sentimientos diminutos e imperceptibles durante la meditación, pudieron controlar las respuestas de sus cuerpos a los estímulos externos. Por lo tanto, cuando se golpeó con dolor repentino, los individuos fueron capaces de mantener sus cerebros tranquilos y no respondiendo.

Aliviar el dolor puede no ser un acto instantáneo, pero con el tiempo y la práctica usted puede adaptar su cerebro para manejar cada golpe, corte y lesión con facilidad. Concéntrese en su cuerpo y puede adormecerse en las situaciones más necesarias.

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